Dicen que todo en esta vida ocurre por algo. Dicen que no existen las coincidencias y que las personas están predestinadas a conocerse. No sé si sera verdad; ni siquiera sé si mi destino era conocerte o no. Hace poco que nos conocemos y sé poco de ti, pero en este tiempo me has demostrado tanto, que has llegado a importarme más de lo que pensaba. Quizá sea bueno o quizá sea malo, no lo se. Solo se, que no quiero pasar un día, una hora o un segundo más, sin decirte que eres una parte muy importante de mí. Quiero que pase el tiempo, quiero crecer contigo.
Hay algunas cosas que a pesar de hacernos daño, o de doler, que a veces es lo mismo y a veces no, no queremos olvidar. Otras querríamos olvidarlas y están grabadas en la memoria. Yo no quiero olvidar que hay mañanas que amanecen mejor, ni quiero olvidar por qué. No quiero olvidar que hay ojos que no necesitan mirar para contar porque se adivinan en la distancia. No quiero olvidar que hay amores que matan y puños que atan. No quiero olvidar que el mundo lo construyo yo cada minuto, y si pierdo un minuto pierdo mi mundo. No quiero olvidar que la risa no siempre es más fácil que el llanto, pero tampoco siempre es más divertida. No quiero olvidar que el amor existe, que quiero y que me quieren, y que a veces el amor duele tanto como el desamor, o incluso más. No quiero olvidar algunos besos, algunos lugares, algunos amaneceres, algunas personas. No quiero olvidar el primer adiós. No quiero olvidar. No quiero perder cosas. No quiero perderte a ti.

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