P de Pequeña.

Cuando era pequeña, me gustaba correr al compás de las olas, intentando que el agua no me mojase los pies. Los días de lluvia, me quedaba tumbada en el regazo de mi madre, que era el sitio más cómodo para mí en todo el mundo, y me pasaba la tarde ahí, sin hacer nada. Me divertía preparando bizcochos y me encantaba amasar plastilina. Siempre era la niña que más imaginación tenía al jugar a las muñecas, y quería ser una princesa. Ahora, prefiero tomar el sol durante horas, y comparar los bronceados con mis amigas. Los días de lluvia, me gusta sentarme en el sofá, con un buen libro, y tomar un chocolate caliente. He cambiado los bizcochos por las tortitas y la plastilina por la masa de galletas. He cambiado también, el regazo de mi madre, por el de ese chico tan mono y simpático que me gusta desde hace tiempo. Supongo que mi imaginación ha desaparecido conforme yo he ido creciendo, pero no es algo que me parezca importante. ¡Ah! Ya no quiero ser una princesa, pero sí quiero que me hagan sentir como a una. Hay cosas que no cambian nunca, ¿no crees?
Ohhhhhhh, cuando he visto esta entrada, ¡me ha empezado a latir la patata a destajo! Gracias por poner mi texto y la foto que te hice churri, ¡eres la mejor! Te quiero mucho mucho :)
ResponderEliminarA mi me late la patata a destajo cuando estoy a tu lado! (: Gracias a ti por hacerle. Sin ti a mi lado no lo sería! Te quiero mucho.
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