domingo, 30 de enero de 2011

5678-D


Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa por que debe de ser así para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar. 
Tu no sabes quienes son estas personas, pero cuando fijas tu ojos en ellos sabes y comprendes que ellos afectaran tu vida de una manera profunda.

Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realización entiendes que sin que superes estas cosas nunca hubieras realizado tu potencial, tu fuerza, o el poder de tu corazón. todo pasa por una razón en la vida.  Nada sucede por casualidad o por la suerte. enfermedades, heridas, el amor, momentos perdidos de grandeza o de pura tonterías, todo ocurre para probar los limites de tu alma. Sin estas pequeñas pruebas la vida seria como una carretera recién empaventada, suave y lisa. Una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana cómoda y segura, mas empañada y sin razón.

La gente que conoces afectan tu vida, las caídas y los triunfos que tu experimentas crean la persona que eres. Aun se puede aprender de la malas experiencias. Es mas, quizás sena las mas significativas en nuestras vidas.

Si alguien te hiere, te traiciona o rompe tu corazón le das gracias porque te ha enseñado la importancia de perdonar, de la confianza y a tener mas cuidado de a quien le abres tu corazón.

Si alguien te ama ámalo tu a ellos no porque ellos te aman sino porque te han enseñado a amar y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida. has que cada día cuente y aprecia cada momento además de aprender de todo lo que puedas aprender, porque quizás mas adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que tienes que aprender de este momento. entabla una conversación con gente que no hayas dialogado nunca y actualmente escúchalos y presta atención.

Permítete enamorarte, liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto. Mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho a hacerlo. Repítete a ti mismo que eres un individuo magnifico y créelo, sino crees en ti mismo nadie mas lo hará tampoco. Crea tu propia vida encuéntrala y luego vívela.

256-A



Cuantas veces hemos deseado borrar un dia, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria.
Cuantas veces no deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo, recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su
lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lágrimas y un largo adios. Si desearamos en algún momento perder completamente la memoria y plegarnos por ejemplo a la frase "comezar de nuevo" ¿cuántas cosas no perderíamos? serían como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza y luego se extrañan. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez.
Quedarían atras los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los brazos mas cálidos, el día que pensamos que se iba a caer el mundo, el dolor más  hermoso, la sonrisa mas esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro.
¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos recuerdos? dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades por soñar con un futuro perfecto que no existe o un pedazo de cielo donde no sabemos que nos espera. ¿Vale realmente la pena perder la memoria?

P de Pequeña.



  • Cuando era pequeña, me gustaba correr al compás de las olas, intentando que el agua no me mojase los pies. Los días de lluvia, me quedaba tumbada en el regazo de mi madre, que era el sitio más cómodo para mí en todo el mundo, y me pasaba la tarde ahí, sin hacer nada. Me divertía preparando bizcochos y me encantaba amasar plastilina. Siempre era la niña que más imaginación tenía al jugar a las muñecas, y quería ser una princesa. Ahora, prefiero tomar el sol durante horas, y comparar los bronceados con mis amigas. Los días de lluvia, me gusta sentarme en el sofá, con un buen libro, y tomar un chocolate caliente. He cambiado los bizcochos por las tortitas y la plastilina por la masa de galletas. He cambiado también, el regazo de mi madre, por el de ese chico tan mono y simpático que me gusta desde hace tiempo. Supongo que mi imaginación ha desaparecido conforme yo he ido creciendo, pero no es algo que me parezca importante. ¡Ah! Ya no quiero ser una princesa, pero sí quiero que me hagan sentir como a una. Hay cosas que no cambian nunca, ¿no crees?



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